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J. A. Moreno
Jueves, 24 de mayo de 2018
SUCESOS

Una vecina de Cieza denuncia que la drogaron para robarle 4.200 euros

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La mujer, de 77 años, aseguró a la Guardia Civil que tres personas la abordaron en la calle y, tras invitarla a subir a un coche y anularle la voluntad, consiguieron que sacara todos los ahorros de su cuenta bancaria

El diario 'La Opinión', a través de una información que firma nuestro compañero Claudio Caballero, publicó este jueves el extraño suceso del que ha sido víctima una vecina de Cieza, de 77 años, a la que tres personas lograron 'embaucar' y, al parecer, tras hacerla oler algún tipo de droga o sustancia, anular su voluntad e incitarla a que sacara sus ahorros de una entidad bancaria y se los entregara.

 

¿Qué he hecho yo?, ¿qué es lo que me ha pasado? Son las preguntas que una vecina de Cieza se hizo este pasado viernes después de una intensa y ajetreada mañana en la que, según asegura, tres personas lograron robarle 4.200 euros. La víctima regresaba del médico tras pasar consulta en el Centro de Salud Este. A la altura de la Plaza de San Juan Bosco y cuando cruzaba la calle Juan XXIII, tres personas que viajaban en un coche de color marrón la abordaron y le preguntaron por el colegio de San José, a lo que la víctima, de 77 años, les respondió que no le sonaba en Cieza ningún colegio con ese nombre, aunque sí que existe la Iglesia de San José Obrero.

 

Tras esa primera conversación, los presuntos ladrones pasaron a la acción. «Va usted muy cansada, la llevamos a su casa si quiere», dijo una mujer, de unos 25 años que acompañaba al conductor. Pepita accedió y se montó en el asiento de atrás, donde iba una tercera persona de unos 30 años. En ese momento comenzó, según el testimonio de esta anciana, lo que podría constituir una estafa organizada.

 

«La mujer que iba conmigo atrás comenzó a contarme cosas de su vida que llegaron a darme pena, y se fijó en la cadena de oro que llevo puesta». Fue entonces, y según consta en la denuncia que la víctima ha interpuesto ante el cuartel de la Guardia Civil, cuando comenzó la trama. «¿Tiene usted muchas joyas de estas en su casa?», le preguntaron mientras se interesaban por cuestiones de su vida personal. «Me preguntaron que si era creyente y hasta me hicieron que rezara un Padre Nuestro», contaba Pepita aún con el susto en el cuerpo.

 

Una vez llegaron a su casa, los tres supuestos estafadores se interesaron por el dinero que tenía en la vivienda, y ésta les respondió que solo tenía 200 euros y una cartilla. Al parecer, con la voluntad totalmente anulada y en manos de estas tres personas, Pepita accedió a subir a su vivienda para coger los 200 euros y una libreta de una entidad de ahorro con más de 9.000 euros. Los tres individuos la condujeron al banco en cuestión, situado en el Paseo, y la instaron a que sacara todos sus ahorros. Hasta la cajera se sorprendió y llegó a ponerle reticencias, aunque Pepita insistió en que necesitaba el dinero porque le urgía a un familiar suyo. Según la denuncia, la empleada de banca le dio esa cantidad pero dividida en dos sobres, uno con 4.000 euros y el otro con más de 5.000, mientras los presuntos estafadores esperaron a su víctima en una de las calles que bajan del Paseo al Camino de Murcia.

 

Pepita los buscó y volvió a montarse en el coche, entregándoles solo uno de los dos sobres. «Soy creyente y fue lo que hizo que les diera, sin saberlo, el sobre que menos dinero llevaba, 4.000 euros», contó la anciana, añadiendo que una vez en el coche, una de los dos chicas- que según el testimonio de Pepita «o era tonta o se lo hacía. Me dijo que le gustaba mucho el chocolate y que dónde lo podía comprar. Yo misma le dije al conductor que fuera a un supermercado, donde entré para comprárselo pero, cuando salí, ya no estaban».

 

Esta especie de pérdida en el 'túnel del tiempo' finalizó para Pepita sentada en un banco de la prolongación del Paseo, donde poco a poco fue recordando todo lo que le había ocurrido y había hecho. Sostiene que posiblemente olió alguna droga que la incitó a obedecer a estas personas, pero siempre sin uso de la fuerza y por su propia voluntad, según consta en la denuncia. La Guardia Civil investiga lo sucedido y no descarta ninguna hipótesis. 

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