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enviado por Ana maría Tornero Ato
20 de septiembre de 2016
A MI PADRE, JESÚS TORNERO MORENO:
No existe mayor dolor que el de perder a una de las personas más importantes de tu vida. Yo ahora lo sé bien. Aquella persona que te ha cuidado, protegido, enseñado y querido desde que naciste.

Mi padre fue una persona llena de valores positivos, valores que desde muy pequeños y junto a mi madre nos ha inculcado a mi hermano y a mí. Cualquier persona que lo conociera enseguida le procesaba aprecio y cariño. Sentía a su familia como lo más importante que tenía en el mundo y así lo demostraba todos los días. También sentía amor por su pueblo, presumiendo de Abarán por todos los sitios donde iba. Hablaba con orgullo de las Norias, la Ermita de los Santos Médicos, el Parque, el Santuario de la Virgen del Oro y como no de su buena gastronomía.

Como abaranero también presumía de sus fiestas. Nunca faltó a la procesión de nuestros patronos a los que procesaba devoción y que estoy segura que cuidaron de él durante toda su vida.

Siempre nos decía que la llegada de la primavera le daba vida, y en la primavera se fue, dejándonos fríos, ese frio que tan poco a él le gustaba y que ha hecho que ya nada sea lo mismo.

El verano llegó y este año pasó con alma de invierno. Y como cada año pronto sonarán las campanas de la Ermita que anuncian las novenas a nuestras patronos y será imposible no buscarlo a la salida de la iglesia, esperándonos a mi madre y a mí para volver a casa, igual que será imposible no buscarlo con la mirada en una verbena, en la plaza de toros o entre la gente que acompaña a la procesión de los Santos Médicos y la Virgen del Oro.

Cualquier gesto de la vida cotidiana me recuerda a él y hace que cada día lo eche más de menos. Cuando recorro las calles del pueblo todavía me parece verlo con su moto en la Era o esperando a mi madre en la Plaza Vieja.

Nunca me voy a acostumbrar a no escucharlo cantar por las mañanas, a no verlo pasear por la sierra, a no tener esa llamada diaria cuando estaba fuera preguntándome que hago, a no verlo con sus camisetas veraniegas pintorescas, a no escuchar sus chistes, a no verlo abrazar a mi madre o a no volver a sentarme a su lado.

Nos han quedado muchas cosas pendientes papá, muchas cosas por seguir aprendiendo de ti, muchas cosas por decirte y muchos momentos por vivir contigo.

Te has ido pronto y como nunca te gusto estar solo te fuiste con Roque, tu fiel amigo y compañero. Sé que allá donde estés estará tumbado a tus pies acompañándote igual que lo hacía cuando estabas con nosotros.

Tengo que darte las gracias papá por todo lo que has hecho por nosotros. Gracias a ti hemos sido muy felices. Estoy segura que todavía hoy sigues cuidándonos.

Quiero que sepas que siempre hablaré de ti con alegría y orgullo.


Este es mi merecido homenaje a un buen abaranero, una gran persona, un maravilloso marido y un excelente padre.


Ana Maria Tornero Ato.
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