A través de una ceremonia sencilla y cumpliendo un ritual que ya se ha convertido en una cita obligada cada cuatro de enero, Abarán vivió, un año más, el preámbulo de la que es la jornada de mayor júbilo, alegría y emoción de cuantas se desarrollan en nuestro municipio en su calendario anual: el 'Día del Niño', nuestra fiesta más entrañable.
Esta sencilla celebración tuvo lugar ante el altar de la iglesia de San Pablo, donde se pudieron ver algunos de los elementos más significativos de esta fiesta tan abaranera.
Unas doscientas personas, entre ellas muchos niños y niñas, acudieron a esta cita en la que se cantaron villancicos, se conversó sobre nuestro día más grande y, especialmente, se vistieron y prepararon varias de las imágenes del Niño Jesús que en la jornada del 6 de enero visitarán todas y cada una de las viviendas de nuestro municipio y que, por extensión, llegarán hasta otros lugares -hospitales o residencias- donde se encuentre algún abaranero o abaranera.
Lo que allí se ha vivido ya queda para el recuerdo de una noche muy emotiva, que ha centrado casi toda su atención en el cariño y amor que todo Abarán profesa al Niño Jesús y el cuidado y mimo con el que se engalanan las imágenes que, en menos de 48 horas, volverán a entrar en nuestros hogares para seguir anidando en nuestros corazones.
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