
La Policía Local autorizó a primera hora de la tarde de este martes al centenar de vecinos de Cieza afectados por el riesgo de caída de una chimenea a regresar a sus viviendas, según informaron fuentes policiales. Los residentes habían tenido que abandonarlas en la noche del lunes ante el peligro que presentaba la estructura situada en el entorno de las calles Gran Vía, Escultor Salzillo y José Planes.
Tras una mañana de intenso trabajo por parte de los técnicos, la chimenea, de 38 metros de altura, quedó desmontada casi en su totalidad sobre las 15:00 horas, a falta únicamente de retirar los anclajes fijados al suelo. Con ello se daba prácticamente por concluida una intervención que mantuvo en vilo a más de un centenar de personas y que precisó de la actuación de dos grandes grúas desplazadas desde Valencia.
Las labores comenzaron en la noche del lunes, aunque en un primer momento resultaron infructuosas debido a las grandes dimensiones de la infraestructura, y continuaron durante la mañana del martes hasta lograr su desmontaje prácticamente completo. Una de las grúas quedó instalada en la avenida Gran Vía Juan Carlos I y la otra en la propia calle Escultor Salzillo, permaneciendo ambas vías cortadas al tráfico para garantizar la seguridad durante toda la intervención. Según el operativo previsto, una de las grúas se encargó de amarrar y estabilizar la estructura, mientras la segunda, con la ayuda de operarios especializados, procedió a desmontarla por tramos, despuntándola de forma progresiva para evitar cualquier desplome incontrolado.
El suceso obligó a desalojar en la noche del lunes a más de 100 vecinos de unas 40 viviendas ante el peligro de caída de la torreta, perteneciente a una antigua panadería cerrada desde hace tiempo. Los afectados residen no solo en la calle Escultor Salzillo, sino también en la avenida Gran Vía Juan Carlos I y en la calle Escultor José Planes.
La alerta fue dada a media tarde por varios vecinos, que observaron cómo la torreta se tambaleaba de forma preocupante, temiendo que pudiera precipitarse sobre las viviendas o la vía pública. Tras la llegada de los bomberos se constató el riesgo real de caída y, previo informe de los técnicos municipales, el alcalde de Cieza, Tomás Rubio, ordenó la evacuación preventiva. La mayoría de las personas desalojadas pasaron la noche en casas de familiares o amigos, así como en segundas residencias en el campo, a la espera de que finalizara el desmontaje y se garantizara plenamente la seguridad en la zona.
















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