
Abarán volvió a mirar a su pasado cofrade a través de una ponencia del investigador Álvaro Carpena Méndez, presidente del Centro de Estudios Abaraneros, que aportó nuevas claves sobre nuestro patrimonio religioso, desvelando aspectos inéditos en torno a la imagen de San Pedro arrepentido que procesiona en nuestra localidad, obra del laureado escultor murciano José Planes.
La cita, que se desarrolló en el Salón de Tronos, estaba organizada por la Hermandad de San Pedro y sirvió para seguir poniendo en valor una de las tallas más emblemáticas de nuestra Semana Santa.
El punto de partida de la investigación, tal y como explicó el ponente, ha sido la colección documental custodiada por Pedro F. García, hijo del farmacéutico y benefactor Pedro García Carrillo, quien en 1949 asumió el encargo de la talla. Se trata de un intercambio de correspondencia y giros bancarios entre el impulsor de la iniciativa y el propio José Planes, fechados entre el verano de 1949 y la primavera de 1950. «Afortunadamente, y como persona metódica, Pedro García Carrillo conservó cada carta y cada justificante de pago. Este material nos permite, por primera vez, asomarnos al proceso creativo de una de las obras cumbre del imaginero murciano», destacó Álvaro.
Uno de los aspectos que más interés despertó entre los asistentes fue el conocimiento de la imagen que procesionaba antes de la llegada de la talla de Planes, ya que, tras la Guerra Civil y ante la necesidad de recuperar las procesiones, la hermandad recurrió en 1942 a una imagen de San Pedro de origen olotense cedida por Matilde Gómez. «Era una talla de menor tamaño, de producción seriada, que procesionaba sobre unas andas recuperadas en la bóveda de la iglesia. Nada que ver con la monumentalidad y la expresividad que años después traería Planes», señaló el ponente.
El papel decisivo del farmacéutico Pedro García Carrillo
La conferencia puso en valor la figura del benefactor abaranero. Fue en mayo de 1949 cuando, durante un paseo de Planes por la Ermita, un grupo de paisanos liderados por Pedro García Carrillo y Rafael Carrasco se acercaron al escultor y le trasladaron el deseo de contar con un San Pedro. «Le llevaron al antiguo Café del Galo, y allí iniciaron una amistad que se materializó en el encargo. García Carrillo asumió la gestión económica y la coordinación, convirtiéndose en alma del proyecto», relató Carpena.
El investigador desgranó cronológicamente el contenido de las cartas. El 5 de junio de 1949, Planes acusaba recibo de las tres mil pesetas del primer plazo, anunciaba que comenzaría a modelar «con la esperanza de que sea esta obra la mejor de las mías» y se mostraba ilusionado con que la imagen quedara «instalada en este tan bello pueblo de Abarán».
El 17 de noviembre de 1949, el escultor remitía las medidas de la peana (58x54 cm) y la altura total de la obra (1,86 m), ajustándose ya a los plazos de la Semana Santa de 1950. El 17 de enero de 1950, Planes comunicaba que había recibido el segundo pago de ocho mil pesetas. Pero quizás la carta más reveladora llegó el 4 de marzo de 1950, cuando el escultor informaba de que la imagen sería expuesta en el Círculo de Bellas Artes de Madrid junto a otras seis de sus últimas esculturas religiosas, entre ellas el Descendimiento de Ayamonte. «La exposición se inauguraba el día 4 de marzo y permanecería abierta hasta el día 15. El San Pedro de Abarán compartió cartel con una de las obras más ambiciosas de Planes», subrayó Álvaro. Ese evento quedó recogido en el NODO 377-A del 27 de marzo de 1950.
El precio: 17.000 pesetas
El último justificante, fechado en Domingo de Ramos de 1950, certificaba el tercer y último pago de seis mil pesetas, con lo que el coste total de la obra ascendió a diecisiete mil. El transporte de la imagen desde Madrid a Abarán se realizó aprovechando el retorno de un camión sin carga proveniente de Legazpi.
Un análisis artístico que recomienda conservación
Álvaro Carpena dedicó también un bloque de su intervención al análisis iconográfico y a la conservación de la talla. Destacó la singularidad de una obra que, sin recurrir a la lágrima fácil, logra transmitir «la congoja del arrepentimiento, la derrota del hombre». Señaló también que, aunque la imagen conserva su policromía original, existen pequeñas fisuras y un oscurecimiento general debido a la suciedad ambiental. A falta de un estudio radiológico que permita conocer el estado de la estructura interna, el ponente instó a extremar las precauciones en los traslados y desfiles procesionales, especialmente en la Procesión de la Reverencia del Domingo de Resurrección, donde los tradicionales bailes pueden poner en riesgo la estabilidad de la talla.
La conferencia concluyó con un llamamiento a la creación de una Comisión de Arte dependiente de la Junta de Hermandades y Cofradías que vele por el patrimonio artístico-religioso de nuestro municipio. «No basta con admirar las imágenes; hay que estudiarlas, conservarlas y protegerlas durante los desfiles. Este es el legado que debemos dejar a las generaciones futuras», concluyó el ponente.
Por último, intervino el presidente de la JHCP, Fº Javier Tornero, desvelando que, efectivamente, existe la intención de crear una Comisión de Arte, que podría estar formada durante este mismo año, que vele por la recuperación de la memoria histórica y artística de nuestra Semana Santa.
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