Pocos minutos antes de la medianoche y después de dos largas horas de angustia, era rescatado un joven que había quedado atrapado sobre la presa de ‘El Jarral’, en Abarán. El menor, que se bañaba junto a varios amigos, quedó sin posibilidad de atravesar el rio para llegar a la orilla debido al fuerte caudal y a la fuerza de la corriente. Tras varios intentos y sin posibilidad de realizar el rescate por otros medios, se procedió al uso de una embarcación neumática a motor, tipo zodiac, con la que se logró llegar hasta el atrapado y ponerle a salvo.
El chaval, de 17 años y nacionalidad ecuatoriana, había pasado la tarde en compañía de unos amigos dándose un baño en el paraje de ‘El Jarral’, y, en un momento dado, se había encaramado, en compañía de otra persona, hasta la presa.
A continuación, la otra persona se lanzó al agua y, al comprobar que tenía serias dificultades para alcanzar la orilla, le aconsejó al otro que no se tirara, ya que todo hacía indicar que el caudal del rio había aumentado y la corriente cobraba mayor fuerza.
Acto seguido, varias personas, con ayuda de un flotador, intentaron llegar hasta la presa para rescatar al joven, pero los tentativas fueron en vano y las dificultades comenzaron a acrecentarse cuando comenzó a oscurecer.
La angustia fue aumentando por momentos hasta el punto de que decidieron alertar al Servicio Único de Emergencias 1-1-2, que pronto activó el protocolo para este tipo de situaciones, dando aviso a efectivos del Consorcio de Extinción de Incendios y Salvamento (CEIS), con base en Cieza, al Servicio de Urgencias de Abarán (SUAP), y a las fuerzas de seguridad.
Tras su llegada al lugar del suceso, los bomberos intentaron, por activa y por pasiva, llegar hasta donde se encontraba el joven, a unos 40 metros de la orilla. Se barajaron varias formas de proceder al rescate y se pusieron en práctica varias de ellas, aunque, por desgracia, una detrás de otra fueron resultando infructuosas.
La tensión fue aumentando a medida que transcurrían los minutos, máxime cuando la madre del adolescente conoció lo que estaba ocurriendo y llegó hasta donde los bomberos preparaban otro de los intentos de rescate. La mujer, presa del nerviosismo, arremetió contra algunos de los efectivos que participaban en el operativo y a punto estuvo de lograr ella misma meterse en el agua, aunque finalmente se tranquilizó y dejó que los profesionales hicieran su trabajo.
A medida que pasaban los minutos, la zona se fue llenando de curiosos que, tras conocer lo que estaba ocurriendo, fueron acercándose hasta allí para ser espectadores de primera fila y ver cómo transcurrían los operativos del rescate.
También fueron llegando personas que se prestaron a colaborar y quisieron aportar soluciones, entre ellas Fermín, que puso toda su buena voluntad y lo intentó con un kayak y con la ayuda de un bombero. Pero tampoco esta fue la solución, ya que la fuerza con la que bajaba el agua hacía imposible avanzar más allá de 10 o 15 metros.
Otro de los intentos lo protagonizó un joven que se propuso llegar hasta el atrapado bordeando la presa y, si era preciso, lanzándose al agua para nadar hasta su destino. Esa misma opción la había puesto en práctica momentos antes uno de los bomberos, que se las vio y se las deseo para no perder el equilibrio y poner en riesgo su propia vida. El intento quedó abortado cuando un agente de la Guardia Civil, dado que el joven que precisaba ayuda se encontraba en aparente buen estado y en un lugar donde el agua no le alcanzaba, decidió no arriesgar más la integridad física de las personas que colaboraban en el rescate y, tras descartar otras opciones, pidió la presencia de una zodiac que llegaría desde el Parque de Bomberos de Molina de Segura.
Final feliz
Tras un breve compás de espera, pasadas las 23:30 horas llegaba la zodiac y, en cuestión de minutos y gracias a la propulsión del vehículo a motor, se pudo proceder al rescate del joven atrapado, que, nada más alcanzar la orilla, se fundió en un emotivo abrazo con su madre mientras el público presente aplaudía de manera espontánea la escena como si estuviera ante el final de una película en la que toda acaba bien. Bien está lo que bien acaba.
Una vez culminado el rescate, el adolescente fue trasladado hasta el Servicio de Urgencias de Abarán, donde, tras un primer reconocimiento médico, se le apreció una leve hipotermia que remitió poco después, por lo que sobre la una de la madrugada fue derivado hasta su domicilio para continuar con su recuperación, sin mayores problemas.
Destacar que en el operativo que realizó las labores de rescate participaron bomberos de los parques de Cieza y Molina de Segura, personal del Servicio de Urgencias de Abarán (SUAP), miembros de Protección Civil Abarán, y efectivos de Policía Local y Guardia Civil, así como otras personas que, a titulo personal, prestaron su colaboración.











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