
El joven acusado de la muerte de Maruja, vecina de Abarán, se enfrenta no solo a un delito de homicidio, sino también a un presunto delito contra la libertad sexual cometido contra la víctima con anterioridad a unos hechos que siguen pendientes de juicio. En este sentido, el Ministerio fiscal ha formulado una querella motivada en el atestado ampliatorio a raíz de las diligencias de investigación practicadas por la Policía Judicial y las sospechas de que el asesinato podría tener un móvil de índole sexual debido a indicios que se relacionan con una serie de conversaciones de whatsapp mantenidos entre el investigado y una sobrina de la fallecida.
Se da la circunstancia de que la hermana de la víctima, también de edad avanzada, declaró en sede judicial, en el marco de la investigación del crimen, que el presunto autor de la muerte había llegado a masturbarse delante de ella.
El caso sigue su curso. Ahora, la titular el Juzgado de Instrucción nº 4 de Cieza quiere que se examine el contenido de dos teléfonos móviles del procesado, para ver si contienen información referente a estos supuestos ataques sexuales que ahora denuncia la Fiscalía.
El volcado y clonado de los teléfonos móviles intervenidos ha sido autorizado y encomendado a la Policía Judicial, explican fuentes judiciales, tal y como recoge hoy el diario La Opinión a través de una información que firma la periodista Ana Lucas y que pueden ver íntegra aquí.











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