Tras una primera mitad sin goles y en la que el viento jugó en contra de ambos equipos, el segundo periodo comenzó con un Abarán volcado en el ataque y decidido a quedarse con los tres puntos. Nico y Pablo, que entraron tras el descanso, dieron mayor profundidad al juego de los locales, que fueron llegando con peligro a la meta rival pero no lograron materializar ninguna de las claras ocasiones de las que dispusieron.
El Abarán perdonó demasiado y acabó pagándolo. Los visitantes sacaron el máximo provecho de su única ocasión en los dominios de David y se pusieron por delante. Fue en una extraña jugada, aparentemente sin excesivo peligro, en la que Ezequiel, rodeado de tres contrarios y cuando parecía que caía al césped tras la acometida de un defensor abaranero, logró golpear el balón y ajustar un disparo que entró por la escuadra dejando sin opciones al meta local. Era el 0-1 que llevaba la decepción a las gradas y que suponía un jarro de agua fría para jugadores y cuerpo técnico local cuando el partido llegaba al meridiano de sus segundos 45 minutos.
No bajó los brazos el Abarán con el marcador en contra. Iko se la jugó y arriesgó en defensa para ir descaradamente en busca de, al menos, el empate, que no llegó hasta ya casi el último suspiro. Fue en el lanzamiento de una falta en la que Juan consiguió cabecear y llevar el balón a las mallas, devolviendo de nuevo la ilusión a su equipo, que creyó en la remontada y siguió volcado en la meta del Alquerías. Pero ya apenas hubo tiempo para más y el marcador quedó inamovible, dejando un punto para cada equipo que fue insuficiente, en este caso, para los méritos del conjunto abaranero, que mereció mayor recompensa que su rival. Habrá que seguir intentándolo la próxima semana…


