– ¿A qué edad se inició y por qué decidió dedicarse a la música?
– Desde muy joven me gustaba la música y cuando tenía ocho años comencé a estudiar solfeo en la Escuela de Música de Abarán, bajo la tutela de mi profesor y primo Javier Victorio, al que estoy enormemente agradecido por su dedicación y ayuda constante.
– ¿Cómo surgió el viaje a Polonia y qué recuerdos guarda de esa experiencia?
– Mi profesor José Chafer fue invitado a la primera conferencia internacional de trompeta en Lodz, y algunos de mis compañeros y yo nos animamos a ir, ya que era una oportunidad única. Ha sido una magnifica experiencia a nivel musical y, sobre todo, personal por la vivencia del día a día con mis compañeros y mi profesor.
– ¿Qué es para usted la música?
– Una dedicación constante y una obligación placentera, pues disfruto de lo que hago, cosa que todo el mundo no puede decir. Estoy intentando que en un futuro sea algo en lo que pueda trabajar, vivir y sentirme realizado.
– ¿Hacia dónde piensa dirigir su carrera?
– No lo sé todavía. Las oportunidades musicales en este país cada vez son más escasas. Ahora mismo solo pienso en seguir mejorando y poder terminar mi carrera de forma satisfactoria.
– ¿Existe alguna pieza que, por alguna razón especial, aún no haya podido interpretar y que le gustaría hacerlo en un futuro?
– La verdad es que varias. En la actualidad no hay muchas oportunidades para realizar recitales o conciertos de manera asidua y éstos casi siempre son acompañados por un piano o una formación instrumental pequeña. Es casi remoto ponerte a pensar en una orquesta o banda que te respalde.
– ¿Admira a algún trompetista en concreto?
– A muchos, no podría citarlos a todos. He realizado cursos y recibido clases de profesores de todo el mundo e intento quedarme siempre con algo positivo de cada uno.
– ¿Qué tipo de música es la que más le gusta interpretar?
– Intento tocar todos los palos posibles, como se suele decir. Mi prioridad es la música clásica, aunque también quiero relacionarme con la música antigua, el jazz, etc..
– ¿Qué aconsejaría a los jóvenes que inician estudios de trompetista?
– Que tengan claro que nadie le va a regalar nada; que trabajen duro e intenten rodearse de personas que puedan ayudarles a mejorar como músico y como persona.
– ¿Cuáles son las virtudes de un buen trompetista?
– Para mí, el ser un buen trompetista va ligado al hecho de trabajar duro, ser constante siempre manteniendo la motivación y la ilusión, y, sobre todo, divertirse con lo que uno hace.
– ¿Un deseo?
– Que nunca pierda la ilusión y el entusiasmo por la música y mi instrumento.
– ¿Qué personas han influido más en su carrera profesional?
– Mi familia siempre me ha apoyado, además de profesores como Antonio Piñera, al que siempre estaré agradecido por ayudarme a dar un paso más en este mundo, y a mi actual profesor, José Chafer, que no hay ni un solo día en el que deje de sorprenderme.
– ¿Un deseo?
– Que nunca pierda la ilusión y el entusiasmo por la música y por la trompeta.
