
La abaranera María Ángeles Castaño Molina, especialista en Obstetricia y Ginecología, cerró esta semana el V Ciclo de Conferencias ‘En torno a la mujer’ organizado por la Biblioteca Municipal Padre Salmerón y el Centro de Estudios Históricos Fray Pascual Salmerón, de Cieza, dentro la programación municipal del Día Internacional de la Mujer.
La tesis doctoral de nuestra paisana ‘El parto como construcción cultural en las mujeres abaraneras1945-1950’, galardonada con el segundo premio Victoria Kent de la Universidad de Málaga en el 2.011 y que ya formó parte del VI Curso Abarán; acercamiento a una realidad celebrado ese mismo año, fue la base de la conferencia titulada ‘El parto en casa en los años cuarenta’. «Por mi trabajo como matrona sentía curiosidad sobre los partos en los domicilios abaraneros en una época tan dura como la posguerra», explicó la doctora.
La actividad, celebrada en la sala de conferencias de la Biblioteca Municipal ‘Padre Salmerón’, de Cieza, fue presentada por el también abaranero José S. Carrasco, director del IES Diego Tortosa, corriendo la introducción a cargo de la secretaria del Centro de Estudios Históricos ‘Fray Pascual Salmerón’, Manuela Caballero.
María Ángeles Castaño Molina (Abarán, 1975) es doctora en Medicina por la Universidad de Murcia, licenciada en Antropología por la Universidad Miguel Hernández de Elche, doctora en Humanidades por la Universidad de Castilla- La Mancha y especialista en Obstetricia y Ginecología. En la actualidad trabaja en el hospital comarcal de Caravaca de la Cruz y es la presidenta de la Asociación de Matronas de la Región de Murcia.
Durante su intervención, la ponente quiso reconocer el gran trabajo realizado por las comadronas de los pueblos, «unas personas muy queridas y respetadas. Hace 70 años, en plena posguerra española, en pueblos murcianos como Abarán no había otra opción que parir en casa con la ayuda de una comadrona. Los alumbramientos de aquellos días tenían lugar en la intimidad de los hogares, donde las parturientas se rodeaban de las personas más allegadas. El marido solía buscar a la matrona y esperar fuera de la habitación. Después del parto las mujeres se incorporaban a sus tareas domésticas o iban al trabajo», relató María Ángeles.
