SUCESOS

La segunda inundación en cuatro años deja inhabitable una vivienda de Hoya del Campo

Los propietarios denuncian que la calle sigue sin salida para las aguas pluviales cuatro años después de la DANA

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La tormenta que descargó este lunes en Abarán, y que dejó 35,2 litros por metro cuadrado, volvió a traer de vuelta una escena que los vecinos de la urbanización Los Lisos, en Hoya del Campo, creían ya superada: una vivienda anegada por completo y una familia obligada a pasar la noche fuera de casa.

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Todo ocurrió en cuestión de minutos. Los propietarios explican que a las 16:55 el agua aún no había entrado y que, apenas cinco minutos después, había dos palmos de agua dentro de la casa, además del jardín totalmente inundado. «Cuando se llena la calle, se me llena la casa a la altura de la calle», resumen.

Y no es la primera vez. La anterior fue durante la DANA hace cuatro años, apenas cuatro meses después de que esta familia se mudase al inmueble, y desde entonces arrastran una búsqueda de responsables que les llevó a un descubrimiento clave: la urbanización ya no es privada, sino pública. El Ayuntamiento de Abarán recepcionó unas calles que, según denuncian los afectados, no cumplían los requisitos exigidos, entre ellos un pozo de tormentas que nunca llegó a construirse.

Esta vez, aseguran, ha sido mucho más grave, «porque ya no había ni pozo ni nada». El único sistema que quedaba era una bomba, costeada por un vecino a nivel particular, que terminó atascada por el fango arrastrado por la lluvia. Los propietarios afirman que avisaron hace cuatro meses al concejal responsable: se enviaron camiones que vaciaron parte del agua, pero el barro nunca se retiró y la bomba siguió sin funcionar. «Los avisos posteriores —siguen contándonos— se quedaron sin respuesta», y la última explicación que recibieron fue que un arquitecto había advertido que la solución exigía una infraestructura de gran envergadura y que no había un punto claro donde verter el agua.

«El problema de fondo —explican— es que las aguas pluviales no tienen salida y que la calle quedó unos 40 centímetros por debajo de las viviendas laterales, de modo que toda el agua se concentra en ese punto y acaba entrando por la red interior de las casas». En la DANA llegaron a verse afectadas cuatro viviendas más y dos de la zona de enfrente.

Los afectados quieren poner el foco además en otro punto que consideran clave: la estación de bombeo de aguas residuales de Hoya del Campo, que, a su juicio, se ha quedado muy escasa para la cantidad de viviendas que hay y para el volumen de agua que recibe. «Cuando esa estación deja de funcionar —añaden—, el alcantarillado se revoca hacia atrás y el agua va entrando en las casas, empezando por las que están en la cota más baja y subiendo hacia las más altas». Por eso reclaman que «se estudie también esa infraestructura y que se busque una solución».

A ello suman la falta de mantenimiento en la calle: imbornales obstruidos por hojas y ramas, podas incompletas y restos que permanecen semanas en el suelo. «Hay una gran dejadez hacia esta urbanización», lamentan.

Como se puede observar en las imágenes que acompañan a esta información, los daños sufridos por esta familia son cuantiosos: sofás, electrodomésticos, muebles, suelo, paredes y rodapiés. «Tendremos que levantar toda la casa», concluyen, mientras afrontan ahora la negociación con el seguro y después de que la noche de este lunes tuvieran que marcharse a casa de un amigo, porque el olor y la humedad hacían imposible quedarse allí.