El Teatro Cervantes de Abarán vivirá este viernes 16 de octubre, a las 20:30 horas, una propuesta distinta de las que ha acogido en sus cien años de historia. ‘Música Líquida‘ es un proyecto del dúo Yelo & Aroca, creado para el centenario del teatro, que cuenta con la colaboración de Miguel Gallego, de Maresia, y de Emilio Esparza, Spazeboy. Mezcla música experimental y proyecciones de luz, y se desarrollará tanto dentro del edificio como en su fachada. La entrada es libre hasta completar aforo.
Según explican sus autores, la idea es una sucesión sonora que fluye por todo el teatro, que se cuela por sus grietas y rezuma por los muros, al modo de las muchas músicas que ya han pasado por él. No es, aclaran, un repaso de lo que allí se ha escuchado, sino una música nueva que parte de la exploración y la experimentación, del diálogo con los saxofones, de la improvisación y de la escucha del momento.
Sobre ese sonido va la luz de Maresia, que trabaja con materiales que remiten a lo fluido, a lo cambiante y a lo no permanente. Esa capa de fluidez se superpone al Teatro Cervantes, un edificio sólido que, en palabras de los organizadores, ha atravesado un siglo «impertérito» y que, lejos de anquilosarse, «colabora con la búsqueda, la experimentación y el deseo de vanguardia».
Del interior a la calle
La primera parte tendrá lugar en el interior, Yelo & Aroca harán sonar sus instrumentos mientras Maresia ilumina las paredes, los palcos, el gallinero y el escenario. Después, toda esa corriente visual y sonora saldrá al exterior, donde dialogará con Spazeboy, que actuará como DJ experimental y proyectará sus materiales, grabados o no, sobre el espacio de la Noche Abaranera, en conversación con el dúo. Mientras, Maresia proyectará sobre la fachada del Cervantes, deformándola o informándola de nuevo sin alterar su esencia.
Luz Líquida y 18 proyectores
Miguel Gallego explica que su técnica se llama Luz Líquida y consiste en proyectar a través de distintos líquidos, con varias técnicas y en multiproyección. Para el Cervantes llevará al menos 18 proyectores, con los que creará «un espacio inmersivo» dentro del teatro y en la fachada.
Lo que esperan del público, resumen los organizadores, es que se deje atravesar y acompañe lo que vaya surgiendo en cada momento de la improvisación.


