«Por respeto a Abarán y por mis propios principios éticos y morales, hago hoy este anuncio, para que no haya más rumores y para dejar clara mi postura de cara a las próximas elecciones municipales». Son palabras del actual alcalde de Abarán, Jesús Gómez Montiel, en su comparecencia de este miércoles ante los medios de comunicación para informar que no se presentará a la reelección en los comicios municipales de 2027.
El primer edil explicó que ha tomado la decisión «después de una profunda reflexión» y con la convicción de que es lo mejor en esta etapa de su vida. Ha defendido que «las etapas en política tienen su tiempo» y que gobernar exige también «saber cuándo dar paso a nuevas energías, nuevas ideas y nuevos liderazgos». Jesús argumentó, además, que debe pensar en su familia y en su faceta profesional, y subrayó que «el desgaste físico y emocional de la alcaldía es enorme», ya que, según dijo, gobernar un pueblo al que se quiere es «una carga que se lleva a casa» y que, con el tiempo, puede llegar a causar un daño importante.
Nuestro alcalde quiso dejar claro que la decisión no supone un paso atrás en su gestión: «Ese compromiso sigue intacto y seguirá intacto hasta el último día de este mandato», y añadió que todavía quedan meses de trabajo, proyectos por culminar y compromisos por cumplir, y que será al finalizar el mandato cuando llegue el momento de hacer balance y rendir cuentas con transparencia.
Un mandato marcado por las crisis
En su intervención repasó también las dificultades excepcionales que ha afrontado el municipio bajo su mandato: la DANA de septiembre de 2019, que dejó a Abarán sin agua durante varios días; la pandemia de COVID entre 2020 y 2022, con la vacunación de la población en tiempo récord; el apagón que paralizó el municipio durante horas y puso en riesgo a personas vulnerables; y un importante incendio que puso a prueba la capacidad de reacción. «Han sido tiempos duros, inciertos y difíciles de imaginar. Y, sin embargo, Abarán ha resistido», afirmaba.
También recordó los momentos en los que la solidaridad fue la bandera común de los abaraneros, tanto ante los efectos de la invasión de Ucrania por Rusia como en la ayuda prestada a las localidades más afectadas por las riadas de Albacete y Valencia.
Entre los logros de su etapa, destacó que más de 100 votaciones plenarias han salido adelante por unanimidad de los 17 concejales que representan a cinco partidos políticos distintos, y la creación de la Comisión de Honores y Distinciones, con la que se ha recuperado el reconocimiento a personas y colectivos del municipio.
Agradecimientos
Jesús dedicó buena parte de su discurso a dar las gracias, y no pasó por alto agradecer la labor de los trabajadores del ayuntamiento, a la Guardia Civil y Policía Local de Abarán, a Protección Civil y al personal sanitario del Centro de Salud de Abarán y del Hospital de Cieza. También al tejido asociativo local, desde las asociaciones culturales, deportivas y religiosas hasta la Junta de Hermandades, el Patronato y el personal de la residencia de ancianos, los cronistas de la Villa, los párrocos y los exalcaldes. Asimismo, tuvo unas palabras dirigidas a las personas migrantes que conviven en Abarán, a quienes pidió «seguir trabajando por un modelo de pueblo integrador y tolerante».
El alcalde agradeció igualmente la colaboración de las autoridades de la Delegación del Gobierno, citando a Diego Conesa, Paco Jiménez (ya fallecido), Pepe Vélez, Mariola Guevara y al actual delegado, Francisco Lucas Ayala. Del Gobierno regional destacó a quienes entendieron desde el primer día que era «el alcalde de todo un pueblo, no solo de quienes me votaron», y recordó el trabajo en la Comisión Ejecutiva de la Federación de Municipios de la Región de Murcia. Por último, agradeció el trabajo de sus compañeros del gobierno municipal, de este mandato y del anterior, y el respaldo de la Agrupación Socialista de Abarán y del Partido Socialista de la Región de Murcia.
Una reflexión sobre la vida pública
El alcalde reservó también un tramo de su intervención para una reflexión personal sobre la sociedad actual, en la que ha echado en falta «más empatía en nuestra vida pública y en nuestra convivencia diaria» y más capacidad de «discrepar sin destruir». A su juicio, «un pueblo no se construye desde el ruido ni desde el rencor», sino desde el respeto y el cuidado hacia los demás.
Por último, cerró su intervención con una cita de García Lorca, «la luz que arde en cada uno de nosotros es la que ilumina el camino de los demás», y con un agradecimiento a quienes le han apoyado, a quienes le han exigido y a quienes han discrepado de él: «De todos he aprendido», terminaba diciendo, con unas últimas palabras dirigidas al conjunto de la ciudadanía en general: «Servir a Abarán es un honor. Abarán por encima de todo».
