El edificio de la antigua biblioteca infantil del Paseo de la Ermita, actualmente convertido en un espacio cultural para acoger exposiciones y muestras de arte, ha pasado, desde anoche, a llevar oficialmente el nombre de Luisa María Fernández Carrasco, maestra, directora del CEIP Juan XXIII, concejala del Partido Popular en el Ayuntamiento de Abarán y, sobre todo, abaranera participante en innumerables actos sociales y culturales.
El nombramiento reconoce una meritoria trayectoria dedicada por completo a la infancia y a la educación en nuestro municipio. Luisa estuvo al frente del CEIP Juan XXIII durante una década, una etapa en la que dejó una profunda huella entre alumnos, familias y compañeros de claustro, además de su labor como edil, y siempre volcada en la defensa de las tradiciones y la vida cultural de Abarán.
La decisión de dedicarle este espacio partió del grupo de trabajo de Honores y Distinciones 2026 auspiciado por el Ayuntamiento de Abarán, que acordó por unanimidad, el pasado mes de junio, ponerle su nombre al antiguo inmueble del Paseo de la Ermita en reconocimiento a su implicación docente y cultural. Se trata de un homenaje con un simbolismo especial, ya que el edificio elegido estuvo vinculado históricamente a los libros y a la infancia, los dos ámbitos a los que Luisa María, fallecida hace hoy cuatro meses, dedicó buena parte de su vida.
Al acto, celebrado anoche en la propia biblioteca, asistieron cerca de 300 personas, entre ellas el alcalde de Abarán, Jesús Gómez; el consejero de Educación, Víctor Marín; la consejera de Política Social, Familia e Igualdad, Conchita Ruiz; alcaldes de las vecinas localidades de Cieza, Blanca y Ricote; miembros de la Corporación Municipal, gran parte del claustro del CEIP Juan XXIII, centro que dirigió durante una década—, familiares, amigos y vecinos de Abarán.
Fueron sus hijos, María del Mar y Pedro, quienes descubrieron la placa que desde ahora da nombre a la biblioteca, en presencia de los padres y los hermanos de Luisa María. Durante su intervención, la más emotiva de la noche, su hija recordó que «hoy estamos celebrando que estuviste, que viviste, que quisiste, que ayudaste, que enseñaste». «Mi familia y yo hemos recibido durante estos meses innumerables muestras de cariño, palabras, abrazos, mensajes, recuerdos y gestos que nos han acompañado en uno de los momentos más difíciles de nuestras vidas». «Una cosa es ocupar un cargo y otra muy distinta es dejar una huella en las personas, y ella la dejó». «Habéis querido decirnos, y decirle a todo el pueblo, que Luisa María forma parte de la historia de este lugar». «Hoy no estamos conmemorando que te has ido. Hoy estamos celebrando que estuviste, que viviste, que quisiste, que ayudaste, que enseñaste». «Pedro y yo tenemos la suerte de poder decir que somos tus hijos, y ahora nos queda la tranquilidad de saber que nuestra madre fue muy querida», fueron algunas de las palabras expresadas por María del Mar
La familia donó a la biblioteca un libro repleto de escritos y dedicatorias de alumnos y profesores del CEIP Juan XXIII, y obsequió a la concejala de Cultura, Penélope Luna, y al alcalde, Jesús Gómez, con sendas litografías obra del pintor blanqueño Luis Fernández, muy unido a la familia, en las que el artista plasmó la belleza del edificio y la alegría de las flores del Paseo de la Ermita.
«Luisa realmente se merecía este afectuoso acto», dijo al inicio del acto la concejala de Cultura, Penélope Luna. «Es una tremenda alegría ver esta ermita llena de gente», añadió.
El consejero de Educación, Víctor Marín, subrayó durante su intervención que «decir hoy que una biblioteca municipal va a llevar su nombre es mucho más que colocar una placa en la entrada, es un acto de justicia».
El alcalde, Jesús Gómez, cerró el turno de intervenciones asegurando que «ella fue un ejemplo de entrega a los demás, una persona desprendida, amable, generosa, jovial y con una fortaleza indescriptible», añadió antes de invitar a descubrir la placa.
Con este acto, Abarán mantendrá en su memoria a una docente y concejala que, según la recordamos quienes tuvimos la fortuna de conocerla, irradiaba alegría allá por donde pasaba. Su nombre queda ahora ligado para siempre a un rincón de Abarán pensado para la cultura.


