POLÍTICA

Abarán, un consistorio abocado a una más que posible coalición

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Acaba una legislatura marcada por la ingobernabilidad vivida en el Ayuntamiento de Abarán. El PP ha gobernado con mayoría simple y le ha faltado voluntad, valentía y picardía para ganarse el voto de Cs y UYD, formaciones a priori afines a las ideas populares. Han sido cuatro años de desencuentros, dimisiones y renuncias, como la del alcalde que ganó las elecciones de 2015, el popular Jesús Molina Izquierdo, cansado y decepcionado tanto de su partido como de la oposición. A él le siguieron los concejales populares José Luis Tornero Carpena y Estíbaliz Bermejo, y por si fuera poco, la oposición también tuvo su crisis con las salidas del candidato del PSOE, Antonio Moreno, y su compañero Moisés Palazón, así como Jesús Carrillo, de IU. En total seis de diecisiete, algo inaudito.

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Las elecciones municipales del próximo domingo se convertirán en las más apasionantes e inciertas de todas las acaecidas en Abarán desde la democracia. El principal motivo es porque ningún partido, previsiblemente, obtendrá la mayoría absoluta, y segundo porque además de los cinco grupos que concurrieron en 2015, habrá dos nuevas formaciones que motivarán la división de los votos.

Las formaciones que se presentan a estos comicios son el PP (José Miguel Manzanares); PSOE (Jesús Gómez); IU (Pablo Rodríguez); Ciudadanos (Rosa García); UYD (Jaime Tornero); Somos Región (Juan Miguel Molina); y Vox (José Rafael Palazón), estas dos últimas formaciones concurren por primera vez. Las encuestas y quinielas a pie de calle y en los corrillos apuntan a que el PP perderá uno o dos concejales de los siete que tiene. El PSOE podría pasar de cuatro a seis; IU se quedaría con dos o tres; Ciudadanos sacaría entre uno y dos; Somos Región no alcanzaría a tener representación; Vox conseguiría un edil y la gran sorpresa, según las previsiones de los vecinos, podría proceder de UYD, que de un edil lograría al menos tres.

Este panorama parece que obligará a formalizar pactos. El PP lo tendrá complicado, pues Ciudadanos y UYD no están dispuestos a darle el sillón a Manzanares. Lo que sí podría suceder es una coalición entre PSOE e IU si entre ambos sumasen nueves concejales. De no ser así, no sería descabellado un pacto entre PSOE, IU y UYD, para repartirse entre los más votados la alcaldía con dos años para cada uno, por ejemplo.

La formación que entre al Consistorio tendrá grandes retos, como la rehabilitación del barranco del Judío, la puesta en marcha de una ordenanza para rehabilitar las fachadas y la renovación de la red de saneamiento y abastecimiento de agua potable, entre otros..