SOCIEDAD

Abarán vive la solemne procesión de los Santos Médicos y la Virgen del Oro

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El acto que da sentido y constituye el eje central de las fiestas patronales de Abarán, la procesión de San Cosme y San Damián y la Virgen del Oro, se celebró este sábado con la ermita de los Santos Médicos como punto de partida, congregando a numerosos abaraneros y visitantes en una de las citas más esperadas del calendario festivo local.

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La comitiva recorrió las calles del municipio siguiendo el itinerario tradicional en una procesión vivida con especial devoción por los vecinos, que se echaron a la calle para acompañar el paso de las imágenes.

«El abaranero sabe que esta fiesta tiene un origen, que es el amor de Cristo; por tanto, aunque se celebre con música, júbilo y fuegos artificiales, hay días muy intensos de encuentro con el Señor», señaló Miguel Ángel Saorín Rodríguez, párroco de San Pablo.

Durante el desarrollo de la procesión, la Hermandad de los Santos Médicos tuvo un emotivo recuerdo para Luisa María Fernández, quien profesaba una gran devoción por los santos médicos. La hermandad hizo entrega de un ramo de flores a sus familiares, que aguardaban el paso de la procesión en la calle Doctor Molina, a las puertas del bloque de viviendas en el que residía la recordada Luisa.

Las celebraciones comenzaron el 14 de septiembre con la bajada de la Virgen del Oro desde su santuario, ubicado en la Sierra del Oro, hasta la ermita de los Santos Médicos. Entre el 17 y el 25 de septiembre, cientos de abaraneros prepararon las fiestas participando en el solemne novenario celebrado cada tarde en la ermita, con la exposición del Santísimo, el rezo del Rosario, el ejercicio de la novena y la misa.