El pasado día 26 una persona con bata blanca, que dice ser médico (odontólogo), al escuchar a mi madre toser en la sala de espera, sin recibirla, llamó al vigilante de seguridad y expulsaron a mi madre, de 91 años, del Centro de Salud de Abarán. Mientras, este indeseable, corría a esconderse en su consulta sin ni siquiera verle la cara a mi madre. Hay que tener muy poca vergüenza y, lo que es peor, ser un pésimo profesional.
Pero esto no va a quedar así. Se pondrá la oportuna reclamación, aunque al final todo se tapara, bien por parte de la administración o, como no, por el efecto COVID, donde todo vale y, sobre todo, donde se ha podido ver qué profesionales han estado al frente y quien salió y sale corriendo a las primeras de cambio.
Por mi parte muchas gracias a los profesionales que han estado y están al frente durante todo este tiempo
Firmado: Jesús Sánchez Martínez (El Forio)
