SUCESOS

El camión que salió de Abarán y protagonizó un lamentable suceso en Yecla hace ahora 40 años

En el accidente perdieron la vida tres personas

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Hay sucesos que, lamentablemente, permanecen en la memoria de una ciudad durante generaciones. El ocurrido en Yecla el 16 de julio de 1986 fue uno de ellos. Hace ahora cuatro décadas, un camión con remolque que había salido de Abarán con destino a Valencia perdió los frenos durante el descenso del puerto de Jumilla y entró descontrolado en el casco urbano de Yecla, por la antigua Nacional 344. Lo que ocurrió durante los siguientes minutos dejó tres personas fallecidas, seis heridas y varios vehículos destrozados. Fue una de las jornadas más difíciles que se recuerdan en la historia de la conocida como ‘Ciudad del mueble’.

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Poco después de la una de la tarde de aquel día, un miércoles, el camión comenzó el descenso desde el puerto de Jumilla. El vehículo no pudo reducir suficientemente su velocidad y terminó entrando en Yecla convertido en una enorme masa fuera de control, una situación que se tornó especialmente peligrosa porque, en 1986, la N-344 atravesaba directamente el casco urbano de Yecla. El tráfico de mercancías entre Murcia y Valencia compartía aquella vía con turismos, bicicletas, peatones y el resto de la circulación cotidiana de la ciudad.

Su trayectoria fue una sucesión de impactos: primero alcanzó a un turismo que se encontraba en una estación de servicio, cuya violencia hizo que el coche saliera despedido contra uno de los surtidores. El camión continuó su carrera y golpeó después otro vehículo, que terminó incendiándose, además de una furgoneta. Otro turismo quedó prácticamente atrapado bajo el vehículo pesado. En su recorrido también arrolló a varios peatones y a un ciclista, hasta detenerse finalmente junto al Muro de los Aguadores, haciendo que este accidente quedase recordado como la tragedia del Muro de los Aguadores.

Dos de las víctimas eran cuñados. Dos agricultores de 64 y 66 años, que acababan de salir de un bar cercano. La tercera víctima tenía solamente 23 años, era ebanista y circulaba en bicicleta cuando fue arrollado. Aquella misma tarde tenía previsto recoger un premio de escultura que había conseguido en un certamen juvenil regional; tristemente, nunca llegó a recogerlo.

Además de las tres víctimas mortales, otras seis personas resultaron heridas, entre ellas el propio conductor del camión. Varias tuvieron que ser trasladadas a Murcia tras recibir la primera asistencia en el Hospital Virgen del Castillo de Yecla.

Hoy resulta difícil imaginar aquella escena, pero en 1986, cualquier vehículo que viajara desde esta zona hacia Valencia podía recorrer una carretera nacional que atravesaba directamente el corazón de Yecla. Aquel suceso volvió a poner de manifiesto la necesidad de apartar del núcleo urbano el tráfico de paso.

No obstante, hemos de precisar que la construcción de la variante no fue consecuencia directa de lo ocurrido, ya que el proyecto figuraba como actuación prioritaria en el Plan General de Carreteras 1984-1991, aprobado antes de aquel 16 de julio. Pero el suceso sí ocurrió mientras aquella obra permanecía todavía pendiente.

Finalmente, las obras de la conocida como Variante de Yecla fueron adjudicadas en octubre de 1989, con un trazado de 9,5 kilómetros, y la nueva carretera se puso en servicio en mayo de 1991, apenas cinco años después. Desde entonces, el tráfico que durante años había atravesado el corazón de esa ciudad dispone de un itinerario que evita por completo el casco urbano, y con el paso de las décadas esa conexión ha seguido evolucionando hasta la actual red de autovías, alejando cada vez más el tráfico de largo recorrido de los núcleos habitados.

La carretera por la que aquel día circulaba el camión procedente de Abarán es hoy muy diferente a la que entonces atravesaba Yecla, y quizá esa transformación sea una de las mejores maneras de comprender lo sucedido cuatro décadas atrás.

Desde Abarán día a día queremos dedicar este recuerdo a las personas afectadas por aquel suceso y a sus familiares. La noticia causó una enorme conmoción en toda la Región de Murcia, y llegó a ocupar la portada de los diarios regionales de la época.