Con la misma concentración con la que encaran un tiro libre decisivo, integrantes de la Escuela de Baloncesto Abarán protagonizaron este jueves el lanzamiento del chupinazo, prendiendo su mecha y haciendo que el estallido de la pólvora emulase a la bocina que señala el comienzo del partido más grande de este mes de septiembre: las fiestas patronales. Antes, como representantes de los distintos equipos que forman la escuela, el presidente del club hizo subir al escenario junto a una representación de toda la cantera —equipos femeninos, masculinos, damas y reina incluidas— y pidió para ellos «el aplauso más fuerte de la noche».
El presidente aprovechó también la ocasión para repasar un año de celebración: la escuela cumple diez años de historia y esta temporada ha contado con seis equipos femeninos, cuatro masculinos y más de 120 jugadores federados, consolidándose como «todo un referente del baloncesto regional». Un éxito que, según explicó, se debe al trabajo de la junta directiva capitaneada por Tino Gil y Carlos Toledo, así como al de jugadoras, jugadores y familias, sin olvidar la colaboración de la vecina localidad de Blanca, a la que dedicó un saludo especial: «Juntos, unidos, somos más grandes».
El grueso del discurso, sin embargo, fue un pregón vestido de partido de baloncesto, con el que tres jóvenes del club fueron desgranando el programa de fiestas convertido en jugadas, cuartos y canastas.
El símil baloncestístico se sostuvo sobre una idea central: la altura no define al equipo. «El deporte de la canasta siempre se ha asociado a la talla de sus participantes, pero siempre decimos y mantenemos que lo importante no es ser alto, sino estar a la altura de las circunstancias», señaló el discurso, en un guiño directo a los patronos de Abarán, San Cosme y San Damián, descritos como «dos santos de talla pequeña» que han sido «base social, espiritual y religiosa» de Abarán.
A partir de ahí, todo el programa festivo se relató como si fuera un único partido: «un partido llamado Fiestas de Abarán, un partido que jugamos en unión, en espíritu colectivo, en familia, con amigos, vecinos y toda la gente que nos visita de fuera con el ánimo todos de encestar hasta la última canasta evitando la falta personal». El pregón de Carmina García del viernes se convirtió en el «pitido de salida»; el susto por la lesión de Jorge, en «el lesionado del partido»; las huertanas y los gigantes, en jugadas del primer cuarto; el 3×3, la ofrenda a la Virgen del Oro y el concierto de la Banda Santa Cecilia, en jugadas de un partido que «se gana canasta a canasta». La procesión, describieron, era «alma, vida y devoción», mientras que los patronos «siguen repartiendo juegos» porque «el partido no se acaba».
El texto llegó a su recta final anunciando la traca de la noche del domingo como «el triple definitivo» y «la traca final que da por concluido el gran partido», cerrando el discurso con un «Felices fiestas, vecinos. Felices fiestas, Abarán. Viva la Virgen del Oro y viva San Cosme y San Damián» que puso el broche a un pregón pensado, de principio a fin, para jugarse en equipo.
DFlamento puso la música
Y tras el cohete, fue la música la que tomó el relevo en una noche de fiesta en Abarán con Dflamenco, una formación que rinde el mejor tributo a los mayores éxitos del flamenco pop.
El concierto propone un recorrido por el flamenco-pop que marcó una época y que, aseguran sus responsables, «hoy vuelve con más fuerza que nunca». Himnos como ‘La raja de tu falda’, ‘Corazón partío’, ‘Ave María’ o ‘Tanto la quería’ sonarán en directo.
La propuesta llegó de la mano de músicos con una fuerza imparable y un repertorio que reunió todos los éxitos del flamenco pop en un formato ideal con canciones para todos los públicos.

