Con solo 24 años, la abaranera Isabel María Rubio Molina ya atesora una brillante trayectoria musical que inició cuanto apenas tenía cinco y sin contar con antecedentes en el ámbito familiar. Su vida prácticamente ha discurrido en Águilas, donde reside, pues su padre ejerce allí como maestro. Está en posesión de los títulos superiores de percusión y dirección de orquesta. Soltera y con un hermano menor que ella, la agenda laboral de Isabel María es intensa y transcurre entre Águilas, donde trabaja como profesora de percusión, y San Pedro del Pinatar y Santomera, donde dirige a la Unión Musical y la Asociación Músico-Cultural Euterpe, respectivamente. Además es percusionista colaboradora de la Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia.
– ¿Cómo y cuándo surge la idea de hacerse cargo de la dirección de Euterpe?
– En octubre de 2012 recibí una llamada interesándose por mí. Concertamos una entrevista y el proyecto musical actual se puso inmediatamente en marcha.
– ¿Hay más hombres que mujeres en la banda?
– Las bandas que dirijo están bastante equilibradas. Sí noto más diferencia en la edad de los músicos a la hora de tratar con ellos y creo que hay que tratar a todos con el mismo respeto y educación ya tengan siete o sesenta años. Esto crea una igualdad que considero necesaria en un grupo, pues nadie es imprescindible.

– ¿Cree que deberían dedicarse más recursos a la educación musical de los jóvenes?
– Pues claro, porque, como dijo Platón, ‘la música es para el alma lo que la gimnasia es para el cuerpo’. Desde el terremoto de Lorca, el conservatorio profesional quedó inservible y las clases se trasladaron a un colegio. Desde entonces, la clase de percusión se comparte con el comedor escolar y clases de otras especialidades, y ello significa que los alumnos no disponen de horario para practicar en el aula, puesto que está continuamente ocupada.
– ¿Alguna anécdota curiosa que le haya ocurrido en el escenario?
– Ahora lo veo como una anécdota, pero aquel día me pareció una pesadilla. En un concierto de Santa Cecilia, en 2013, con la banda de Santomera, tuvimos la típica ola de frío murciana. A los músicos les veía tiritar y debido al viento que hacía hubo un momento en el cual era mayor el número de atriles caídos por el suelo que los que quedaban en pie.
– ¿Está bien valorado el papel de la mujer en la música y concretamente en dirección?
– Por mi experiencia afirmo que está menos valorado el papel de la mujer en la dirección de orquesta-banda. Creo que si una mujer obtiene el logro en este ámbito laboral, el mérito de ello se puede atribuir a otros factores, ya sean físicos o sociales, que nada tienen que ver con el trabajo que ello haya conllevado. Una mujer tiene más difícil obtener el reconocimiento.
– ¿Qué proyectos tiene a corto y medio plazo?
– Mañana se celebrará la final del V concurso nacional de marchas procesionales en San Pedro del Pinatar, y el 25 de mayo, la banda de Santomera ofrecerá un concierto junto a la de Sauces, en el auditorio Víctor Villegas, de Murcia.
– ¿Qué papel cree que va a jugar la educación musical con la entrada en vigor de la LOMCE?
– No jugará ningún papel importante. Incluso sería posible que con la ley Wert un alumno pase por toda su etapa de enseñanza obligatoria sin cursar ni un año de música. Y es que no es solo música clásica lo que se deja ‘optativo’, sino la oportunidad de crear y de sentir y la capacidad de expresión de cada persona.
– ¿Le gustaría dirigir algún día la banda de música de su pueblo?
– Sí, claro. De hecho ocurrirá pronto, pero no puedo desvelar nada de momento. Será una sorpresa.
– ¿Un deseo?
– Que todas aquellas personas que han luchado durante toda la vida defendiendo la música como una profesión digna, consigan un empleo adecuado a su formación.