En un día (19 de junio de 2026), que ya forma parte de la historia de Abarán, la iglesia de San Pablo, que ha estado cerrada al culto durante un año y medio para acometer una profunda restauración integral, reabrió sus puertas en una multitudinaria y emotiva ceremonia presidida por el obispo de la Diócesis de Cartagena, Mons. Don José Manuel Lorca Planes, con un templo abarrotado de fieles desde mucho antes de comenzar el acto.
El obispo inició la celebración con un cálido saludo a todos los presentes, dirigiéndose en primer lugar al párroco de San Pablo, Don Miguel Ángel Saorín, al que deseó que la reapertura fuera un verdadero recomenzar: «Son muchísimos proyectos, ilusiones y esperanzas que un sacerdote tiene que saber sembrar con su pueblo, el pueblo que le ha sido encomendado». Saludó también al párroco de la otra parroquia de Abarán, Don Felipe Tomás, recordando que ambas comunidades «sois una familia, un pueblo que tenéis vocación de unidad y de trabajo en común», así como a los sacerdotes que sirvieron anteriormente en la parroquia, con especial mención a Don Juan Sáez, «que ha sido el que ha inspirado siempre nuestro estilo de ser sacerdotes» y al que destacó por «la humildad, la sencillez, el silencio a la hora de hacer las cosas y la grandeza de espíritu».
Extendió su saludo al alcalde y a la corporación municipal, a los consejos de pastoral, a las cofradías y hermandades, a la iglesia de San Cosme y San Damián, y de manera muy especial a los artífices de la obra: los arquitectos Juan de Dios y Luis, del estudio que también restauró la fachada de la catedral, y a la empresa Azuche y todos sus trabajadores. «Gracias a todos los que habéis colaborado en esta bendita obra, a los que lo habéis hecho de una manera eficaz y que estáis en la sombra», dijo el prelado, añadiendo que «el Señor sabe realmente pagar todo aquello que se hace por él y por los hermanos».
En su homilía, monseñor Lorca Planes quiso conectar el significado de la restauración del templo con el mensaje del Papa León XIV y su reciente encíclica, recordando el ejemplo bíblico de Nehemías reconstruyendo Jerusalén: «Hemos descubierto la belleza de un templo que vuelve a reuniros, vuelve a traer todo lo que han significado las tradiciones, ilusiones y esperanzas de un pueblo», afirmó.
La ceremonia estuvo repleta de momentos de gran intensidad litúrgica. El obispo ungió con el Santo Crisma el altar y los muros de la iglesia, el mismo óleo que se utiliza en el bautismo y la confirmación, consagrando así el templo de manera definitiva al culto cristiano. Bajo el altar principal, en la urna funeraria ubicada expresamente para este fin, quedaron depositadas las reliquias de varios mártires y santos, entre ellas la del beato Juan José Martínez, sacerdote de la diócesis de Cartagena, y las de San Rafael Arnáiz y los mártires de la guerra civil de la diócesis de Jaén. Seguidamente, se incensó el altar y la nave de la iglesia, y se revistió el altar para prepararlo para la primera celebración eucarística.
Pero, sin duda, el momento más emotivo de la ceremonia llegó con el encendido de la luz del altar, lo que vino acompañado del repique de campanas, símbolo de Cristo resucitado que vuelve a iluminar la parroquia de San Pablo, una luz que ilumina a la Iglesia y a toda la comunidad cristiana. Un instante que arrancó los emocionados aplausos de los asistentes.
El obispo cerró la celebración con unas palabras de agradecimiento y aliento para toda la comunidad cristiana de Abarán: «Enhorabuena, Don Miguel Ángel, a toda la comunidad parroquial y a toda Abarán. Gracias a los bienhechores, a los mecenas que han ayudado tanto en esto y a todos y cada uno de vosotros que con vuestra oración, vuestro servicio, vuestra atención, cuidado y ayudas también, sin duda ninguna, habéis hecho posible este milagro, un milagro de ver restaurada una iglesia de tantos años, con tanta historia y con un pueblo santo detrás».
Junto a esta información, y por gentileza de Abarán TV, les ofrecemos el acto íntegro en el vídeo que pueden ver a continuación:








