De brillante y muy completo puede calificarse el pregón de José María García Avilés con el que arrancaron el pasado sábado las fiestas patronales de Ricote, en un acto que congregó a unas trescientas personas en el auditorio municipal.
El evento, presentado por Erika Ortega, además del alcalde Celedonio Moreno y miembros de la corporación -menos Marivi Martínez-, acudieron el alcalde de Ojós, Pablo Melgarejo; el magistrado, Andrés Montalbán; el juez de Paz, Francisco Muñoz; los cronistas oficiales de Ricote, Dimas Ortega, y de Blanca, Govert Westerveld; los presidentes de las hermandades de San Sebastián, Jesús Turpín; de Sancho Llamas, Jesús Sánchez y de la cofradía Virgen de los Dolores, José Victorio Miñano, además de las reinas de las fiestas, Cristina Yepes y Cristina Turpín.
El documentado pregón de García Avilés, pese a durar media hora, no aburrió. Al contrario, despertó un inusitado interés del respetable.«Ricote es un modelo claro de resistencia frente a todas las oportunidades que ha tenido para desaparecer y es que antes que la ciudad de Murcia fuese construida, ya existía nuestro pueblo; antes que Madrid fuese la capital de España, nosotros ya habíamos sido la capital de la España musulmana y antes que muchas ciudades pensasen tener universidad nosotros habíamos sido el germen de la principal institución educativa de la Región de Murcia, la universidad de Murcia», dijo.
En su intervención, el doctor en Historia, que recibió al final una ovación unánime, se encomendó al patrón San Sebastián y le pidió que «nos eches una mano para que podamos conservar nuestro rico patrimonio histórico; para que el turismo pueda ser nuestra principal industria que genere puestos de trabajo; para que las normas urbanísticas del pasado dejen de ser una amenaza que pesa sobre estas tierras y sobre nosotros pues ya sabemos dónde nos ha llevado el ansia constructora, y para que no sigamos esa política que ha penalizado a la cultura con recortes para pagar deudas y nos ayudes y animes a generar cuantas más actividades culturales, educativas y deportivas podamos pues ningún pueblo se desarrolla sobre la ignorancia». Tras el pregón, el alcalde le obsequió con una placa como reconocimiento a su labor.


