Eugenio Gómez Molina y su pareja Esther Galán Cantero han creado desde nuestro municipio una marca de piezas pensadas para acompañar los momentos que dejan huella. «Detrás de cada envío hay una dedicatoria escrita a mano, una leyenda y mucho cariño».
Hay regalos que se abren, se agradecen y acaban en un cajón. De esa idea, precisamente, nació Zorros Gamán, la marca que el emprendedor abaranero Eugenio Gómez Molina —maestro y exdirector del colegio Fahuarán— ha puesto en pie junto a su pareja Esther Galán Cantero. «Empezamos a ver que vivíamos en un mundo que corría demasiado y que la gente regalaba por regalar. Tenemos los cajones llenos de cosas que luego no volvemos a utilizar», explica.
El proyecto lleva ya dos años en marcha y estos días ha dado el salto definitivo con su lanzamiento. El nombre llegó antes que casi todo lo demás: «Nos llegó a nuestra cabeza la palabra gamán y lo que significaba, que era ser resiliente, que es comenzar de cero. Todo eso nos inspiró». La propuesta son piezas para acompañar comienzos, dificultades o cualquier momento que puede pasar en la vida de una persona. «Quien recibe un Zorro Gamán no solo recibe una joya, sino que recibe un refugio, un símbolo de fuerza, un símbolo de resiliencia».
¿Y por qué un zorro? «Porque es un símbolo de protección. Son animales muy inteligentes, que se adaptan a las nuevas circunstancias de la vida y son seres muy resilientes», responde Eugenio, que añade que tampoco conocía otra marca en el mercado con ese símbolo.
Nuestro pueblo está muy presente en el proyecto, aunque a veces de forma escondida. Lo que más le inspiró, dice, es su gente: «Gente que siempre está tanto en los momentos malos como, sobre todo, en los momentos buenos, y se alegra por los éxitos de los demás». A la leyenda del monte Fuji que da forma al relato de la marca se suma la Sierra del Oro, ese lugar tan nuestro que también está dentro del proyecto.
Cada pedido incluye una dedicatoria escrita a mano, varias tarjetas y un pequeño librito con la leyenda. Trabajan todavía desde casa, con la intención de mudarse pronto a un espacio más grande. Han llegado ya los primeros pedidos y varias personas se han interesado por el producto. Ahora preparan nuevas colecciones para Navidad.
Su consejo para quien tenga una idea guardada suena, inevitablemente, a maestro: «Que no la dejen guardada, que la saquen. Después puede funcionar o no, pero que nunca se queden con ideas dentro de su cabeza».
