Tal y como hoy recoge el diario La Opinión de Murcia, el propio Nico reconoció que «metía uno detrás de otro, pasaban tres o cinco minutos y yo no me lo creía». Una racha de inspiración pura que le llevó a alcanzar un hito que nunca antes había logrado en su carrera: cinco goles en un mismo partido. Ni en sus mejores tardes, cuando en varias ocasiones había firmado tres o cuatro tantos, había llegado tan lejos.
Lo que hace aún más llamativo el logro no es solo el número de goles, sino la velocidad con la que llegaron. 27 minutos. Cinco goles. Un ritmo que no habla de casualidad, sino del estado de gracia de un jugador que, a sus 35 años, sigue desafiando el tiempo.
Nico compagina su pasión por el fútbol con su profesión como maestro en nuestro pueblo, una doble vocación que le ha permitido mantener la disciplina y los tiempos necesarios para recuperarse de las múltiples lesiones musculares que han marcado su carrera. A pesar de ellas, sus cifras son históricas: 191 goles en la Preferente Autonómica y 279 en toda su trayectoria, además de cinco títulos de Pichichi y cuatro reconocimientos como mejor delantero de la categoría.
Abarán puede presumir de haber visto crecer a uno de los goleadores más grandes de la historia del fútbol regional murciano. Y a juzgar por lo que mostró este pasado domingo, Nico Carrasco no tiene ninguna intención de despedirse pronto.
