Cuatro abaraneros coronan el Mulhacén, el techo de la península, tras una exigente ascensión

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Enrique Torrano, Sergio Ortega, Jacob Carrillo y Dani Martínez alcanzaron el pasado domingo los 3.479 metros de la cumbre más alta de la península ibérica, en una jornada de montaña marcada por la altitud, las temperaturas extremas y un desnivel positivo de 1.462 metros.

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Cuatro vecinos de nuestro municipio, Enrique Torrano, Sergio Ortega, Jacob Carrillo y Dani Martínez, hicieron cumbre el pasado domingo 23 de agosto en el Mulhacén, a 3.479 metros de altitud, el punto más alto de la península ibérica y el más elevado al que han llegado los cuatro juntos hasta la fecha.

Grandes aficionados al senderismo, los cuatro abaraneros comenzaron la aventura el día anterior, cuando partieron desde Trevélez con destino a Siete Lagunas. Por delante les esperaban 9,43 kilómetros y 1.462 metros de desnivel positivo hasta llegar a la zona donde pasarían la noche, ya en pleno corazón de Sierra Nevada.

Allí durmieron en vivac, bajo las estrellas, aunque el descanso resultó más complicado de lo previsto. La altitud, la falta de oxígeno y los propios nervios ante el reto que afrontaban al día siguiente dejaron pocas horas de sueño. A ello se sumó una meteorología de auténticos contrastes: si durante el día los termómetros llegaron a marcar entre 30 y 35 grados, por la noche la temperatura cayó hasta rondar los 0 grados.

A las cuatro de la madrugada emprendieron la marcha hacia la cima. Tras varias horas de ascensión, con la dificultad añadida que impone la altura, los cuatro lograron alcanzar la cumbre del Mulhacén juntos, tal y como se habían propuesto. Allí inmortalizaron el momento con una bandera de la Región de Murcia.

Más allá del reto deportivo, la travesía les permitió disfrutar de algunos de los paisajes más espectaculares de Sierra Nevada y compartir numerosos momentos de compañerismo y muchas risas a lo largo de una ruta que en ningún momento estuvo exenta de dureza.

Los cuatro definen la experiencia como «una de las más bonitas y duras de nuestra vida», una aventura que, aseguran, les ha dejado con ganas de afrontar nuevos retos en la montaña.