Con triste pesar comunicamos el fallecimiento de Carmen Guillamón Maquilón, más conocida como Carmencita de la Severa, natural de Abarán, aunque residente desde hace años en la ciudad de Cartagena, donde falleció ayer lunes 28 de septiembre.
Cabe señalar que la noticia de su defunción no nos ha llegado por los cauces habituales, es decir, a través de las esquelas que se colocan en los lugares de costumbre repartidos por distintos puntos de nuestro municipio. Ha sido a través de una publicación recogida por 7 RM como hemos sabido del adiós de una mujer que vivió con intensidad, que repartió cariño sin reservas y a la que sus allegados despiden como una mujer arrolladora.
Rodeada de los suyos
Carmen Guillamón deja esposo, Joaquín Perona; tres hijas, Marta, Macarena y Carmen; sus hijos políticos, Álvaro Lorente, Luis Chamizo y Carlos Arnaiz; y seis nietos, Macarena, Nacho, Ricardo, Jaime, Ysabel y Carmen. Todos ellos, junto al resto de la familia, han trasladado su profundo dolor por la pérdida y han pedido una oración por su alma.
Según relatan sus seres queridos, Carmencita se ha marchado del mismo modo en que vivió: rodeada del amor de los suyos. En sus últimos días no solo la acompañaron sus familiares más cercanos, sino también el cariño y las oraciones de muchas personas que quisieron estar a su lado en ese tramo final, un detalle que refleja el afecto que supo generar a lo largo de toda su vida.
Ese acompañamiento encaja con la forma en que la describen. La recuerdan como una amiga de sus amigos, generosa y siempre pendiente de quien pudiera necesitar ayuda, rasgos que explican la cercanía de tantas personas en el momento de su despedida.
Abarán, su pueblo, al que nunca dejó de querer
Aunque actualmente residía en Cartagena, las raíces de Carmen estaban en Abarán, su localidad natal, a la que su familia se refiere como su pueblo siempre amado. La mención no es menor: en un texto centrado sobre todo en su fe y en los suyos, el vínculo con su municipio de origen ocupa un lugar propio, como parte esencial de su identidad durante toda su vida.
Artista, apasionada y comprometida
El retrato que dibujan sus familiares va más allá del ámbito privado. La definen como una artista como pocas, una mujer apasionada por la vida y comprometida también con la política a lo largo de los años, facetas que completan la imagen de alguien con una presencia activa y una fuerte personalidad.
Con todo, Carmen siempre tuvo claro cuál era el eje de su existencia: su familia fue siempre el centro de su vida, una idea que atraviesa todo el recuerdo y que da sentido a la manera en que los suyos han querido despedirla.
Su devoción al Cristo de Medinaceli
La fe ocupa buena parte del recuerdo que deja. Sus allegados la describen como una mujer de profundísima fe, que vivió confiada en las manos del Padre y que sentía una especial devoción por el Cristo de Medinaceli. A Él encomendó sus promesas y sus alegrías, pero también los dolores físicos que la acompañaron durante los últimos años y que, según la familia, supo convertir en ofrenda.
En ese mismo sentido, los suyos subrayan que Carmen amó intensamente a Dios, a su familia, a sus amigos y a la vida, que dio testimonio de su fe a quienes la conocieron y que procuró aceptar siempre la voluntad de Dios, incluso en los momentos más difíciles.
Su marcha deja un inmenso vacío entre quienes la quisieron. Sin embargo, la familia encuentra consuelo en esa misma fe que la sostuvo, convencida de que habrá sido recibida por los familiares y amigos que la precedieron. Lo resumen en las dos frases con las que cierran su despedida: aquí quedan muchos que hoy la lloran, y allí, muchos que la esperaban.
Datos del sepelio
El funeral por Carmen Guillamón Maquilón se celebra esta tarde, martes 29 de septiembre, en el Tanatorio Estavesa de Cartagena. La familia invita a quienes la conocieron y la quisieron a unirse en una oración por su alma.
Desde Abarán día a día transmitimos nuestro más sentido pésame a su familia y amigos en estos momentos de dolor.

