SOCIEDAD

Más allá de la vida

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Este pasado fin de semana ha sido de un contraste inmenso de emociones, con un sabor muy agridulce. Un pueblo volcado y lleno de vida por diferentes actividades: en La Solana, en la ermita, en el teatro… las cuales embellecen la vida de los vecinos.

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Por otra parte, se nos ha ido un amigo, una persona que, para aquellos quienes no le conocieron o no tuvieron trato con él, baste decir que ha sido una de esas PERSONAS (en mayúsculas), de las que hacen pueblo, barrio, vecindario, y muchos lazos emocionales (UN AMIGO), con gentes tan dispares y diferentes entre sí que hemos visto desprendido de nuestro corazón un pedazo tras su marcha: ‘El Gómez’.

Él era un zagal que daba lo que no tenía, al que creo que devolvíamos, con creces, ese derroche de generosidad en forma de muchas amistades, aunque, sin ánimo de ofender, pocos lograrán estar a su altura. ¡Qué vida esta, que le ha tratado como lo hizo, con tantísimos contratiempos en su cuerpo!

‘El Gómez’ era de esas buenas personas que dibujamos de pequeños, de las que aparecen en los cuentos o se ven en las películas alegres. Siempre estaba ahí, regalando anécdotas y, entre otras, su tiempo. Un muchacho que no necesitaba maquillaje ninguno para mostrarse. Alguien capaz de ser querido (como Paco Churri), pero un poco más en otro papel. Socio, siento que te hayamos “perdío”, porque si estuvieras en tu salsa no dejábamos que te fueses jamás.

Firmado: una de tantas personas a quienes se nos han escapado un capazo de lágrimas al conocer tu muerte.

Posdata: Cabra, aunque sabes quién soy, no lo digo por “si me denuncias” (risas).

Otra posdata: te hemos homenajeado, cada cual como ha podido y ninguno ha sabido. Ojalá nunca lo hubiésemos hecho. Te quiero. Siempre contigo, amigo.