SOCIEDAD

La antigua biblioteca infantil del Paseo de La Ermita llevará el nombre de Luisa María Fernández Carrasco

Se trata de un edificio muy ligado a la cultura y la educación

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El emblemático edificio de la antigua biblioteca infantil del Paseo de La Ermita, ese espacio que tantos abaraneros, sobre todo los ya entrados en años, recordamos desde niños, tendrá pronto un nuevo grabado en su fachada. Será el de Luisa María Fernández Carrasco, la maestra y directora del Juan XXIII que falleció hace poco más de un mes y cuyo recuerdo Abarán no está dispuesto a olvidar.

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Así se ha hecho público este viernes a través del grupo de trabajo constituido por el Consistorio local para la elaboración del expediente de Honores y Distinciones 2026, que acordó, en su primera reunión celebrada el pasado lunes 22 de junio, denominar este inmueble municipal como «Biblioteca Infantil Luisa María Fernández Carrasco« en reconocimiento a su dilatada labor docente y a su permanente implicación en la vida cultural del municipio.

La decisión se adoptó por unanimidad entre los participantes en esa sesión de trabajo, que reunió al alcalde Jesús Gómez junto a exalcaldes, portavoces de los grupos municipales y cronistas oficiales de la villa. El acto de entrega de las distinciones de este año tendrá lugar el próximo 6 de diciembre en el Teatro Cervantes, dentro de la programación conmemorativa del centenario del coliseo abaranero.

Luisa María Fernández Carrasco, maestra y directora del CEIP Juan XXIII durante diez años, además de concejala del Partido Popular en la actual legislatura, falleció el pasado 19 de mayo dejando un profundo vacío en la comunidad educativa, en la corporación municipal y entre los vecinos de Abarán que la conocieron. Quienes la trataron la recuerdan como una persona que irradiaba alegría, defensora de las tradiciones locales y colaboradora incondicional en todo cuanto su pueblo necesitara.

Desde entonces, los homenajes no han cesado. La Corporación Municipal en el Ayuntamiento de Abarán convocó un minuto de silencio a las puertas del consistorio, con presencia de los grupos políticos, colectivos locales y decenas de vecinos. El alcalde tomó la palabra para despedirla como «una persona muy especial» que irradiaba positivismo y era «defensora de las tradiciones de Abarán». El Ayuntamiento también decretó dos días de luto oficial en señal de duelo por su pérdida.

El último de los actos en su memoria tuvo lugar hace apenas una semana, el pasado domingo 20 de junio, en las propias instalaciones del CEIP Juan XXIII. La comunidad educativa del centro organizó una misa en su recuerdo en la pista polideportiva del colegio, oficiada por los párrocos Miguel Ángel Saorín y Felipe Tomás, a la que fueron invitados la corporación municipal, las familias y todos los vecinos que quisieron arroparla una vez más.

Con este acuerdo, Luisa no solo vivirá en la memoria de quienes tuvimos la inmensa suerte de conocerla y tenerla como amiga, sino también en la fachada de un edificio que siempre ha llevado la cultura y la educación por bandera, una forma de que su huella permanezca, literalmente, en piedra.