
«No recuerdo casi nada»
Carlos Hugo, que agradece de todo corazón el comportamiento de la entidad abaranera, sobre todo de Julio Yelo y de cuantas personas se apresuraron a prestarle auxilio, apenas recuerda los momentos vividos tras el incidente. «Sé que caí al césped y de inmediato noté que se me estaban durmiendo las piernas. Lo siguiente fue despertar y ver que estaba siendo atendido por varias personas que me aconsejaron que no me levantara. Ha sido a través de mis compañeros y tras ver algunas fotografías en un medio de comunicación de Abarán cuando supe más o menos lo que ocurrió en esos momentos en los que perdí la consciencia», decía el jugador del CD Alberca.
Robertico, por su parte, preocupado por la gravedad de Carlos Hugo, localizó la manera de poder contactar con él lo antes posible y conocer cómo evolucionaba su estado de salud. «No te preocupes, de verdad, que esto ha sido un lance del juego y nada más, no te sientas culpable», le respondió el jugador visitante, poniendo de relieve así la grandeza de dos humildes deportistas que no olvidarán este accidente deportivo que les ha unido para siempre.
Protocolo mínimo de material de urgencias
Este suceso debería servir para la puesta en marcha de medidas deportivas y sanitarias en todos los recintos deportivos. En este sentido, el Dr. Julio Yelo hace un llamamiento ‘a quien corresponda’ para que se ponga en funcionamiento el denominado ‘Protocolo en material de urgencias’, que consiste en contar en todos los campos de juego de un botiquín que contenga, prioritariamente, un ambú (accesorio que permite administrar ventilación asistida), una cánula de gedel (que evita la caída de la lengua y la consiguiente obstrucción del paso del aire), unas tijeras para estirar la lengua o torniquete para abrir la boca, y un collarín cervical para estabilizar el cuello. «El árbitro de cada encuentro debería exigir este botiquín antes del inicio del partido. Además, sería conveniente que en los cursos que reciben los árbitros, e incluso los monitores y entrenadores, se dieran unas nociones básicas de primeros auxilios para aprender a utilizar este material en caso de necesidad», decía.
El coste de este botiquín, cuyos accesorios tendrían una vida útil de varias temporadas, tendría un coste bastante menor que el que suponen los honorarios del trío arbitral en un encuentro de una categoría regional como Primera Autonómica, que sale por 240 euros. Y aquí es donde la Federación de Fútbol tendría algo que decir…
