SOCIEDAD

La abaranera Celia Gómez se asoma las páginas del diario ‘La Verdad’

Fecha:
Publicidad

Su pasión por la química no tiene límites. Licenciada en Bioquímica y con Máster Universitario en Formación del Profesorado de Educación Secundaria Obligatoria y Bachillerato, Celia Gómez García (Abarán, 1986) es desde hace unos días doctora en Química Aplicada y Básica por la Universidad de Murcia, con sobresaliente cum laude y dirigida por el decano de su facultad, Pedro Lozano. Casada, todo su tiempo libre se lo dedica a su hijo Juanjo, su otra pasión. Nuestra paisana, a través de una entrevista de Jesús Yelo, protagonizó la sección ‘La gacetilla’ del rotativo murciano ‘La Verdad’

¿Qué ha supuesto para usted el título de doctora?

– Una satisfacción enorme, mucha ilusión y entusiasmo. Solamente con ver a mi padre leer los agradecimientos ya habría cumplido mi sueño. A nivel profesional era un objetivo que me propuse y hasta que no lo he conseguido no he parado.

¿Cómo y cuándo nació su vocación científica?

– Quizá puedo emplear la frase de «lo llevas en los genes». Mi familia paterna era y es de ciencias, comenzando por mi abuelo Ambrosio (profesor en el IES de Cieza), la farmacéutica doña Eulalia (hermana de mi abuela Celia), el médico Gómez (bisabuelo de mi padre) y terminando por mis hermanos (dos ingenieros químicos y uno aeronáutico). Además, mi abuelo Juan José siempre me decía que un doctorado era lo más grande que podía hacer.

¿Cree que las empresas deberían apostar más por la investigación?

– Claro que sí. La investigación es una herramienta clave en todos los ámbitos y súper necesaria. Ahora, con los nuevos doctorados industriales, es una nueva forma de investigar en las empresas y me parece una grandísima idea.

¿Considera que la inversión que se hace en España en investigación y desarrollo ha mejorado sustancialmente en los últimos años?

– Al revés. La inversión en investigación es cada vez menor. Creo que está abandonada y eso está haciendo que muchos jóvenes investigadores busquen su futuro fuera de España.

¿En qué medida afecta la química a la vida de una persona?

– La vida es química. La química es una de las ciencias que en mayor medida ha contribuido a mejorar la calidad de vida y el bienestar de la humanidad a través de sus diversas aplicaciones.

¿Qué aporta un químico?

– Gracias a sus investigaciones se han logrado grandes avances en las áreas de vital importancia para el ser humano como la salud, la alimentación y nutrición, la higiene…

¿Se puede mejorar o cambiar el mundo a través de un laboratorio?

– Por supuesto. Cuanta más investigación y más avances se logren, más contribuiremos a construir un mejor sistema y un mundo mejor.

¿Piensa continuar con su carrera investigadora?

– Me gustaría seguir. La investigación es una rama que me gusta muchísimo, junto con la docencia.

¿Modificaría las leyes para que los jóvenes se queden en España?

– Marcharse a otros países no va ligado a modificar normas. Hay un buen plan de estudios y una buena formación académica, por regla general. Aquí lo que falla es la baja inversión en I+D. Se forman jóvenes con un currículum excepcional, pero este talento se demuestra muchas veces fuera de España.

En su tesis nos habla de los líquidos iónicos, ¿eso qué es?

– Estos disolventes neotéricos o alternativos son novedosos y más sostenibles con el medio ambiente ya que se pueden recuperar y reutilizar (de ahí su carácter sostenible) con excelentes propiedades, permitiendo obtener productos con alto valor añadido.

¿Tienen aplicación inmediata o a largo plazo?

– A nivel industrial, ya estos disolventes tienen aplicaciones como aditivos para pinturas, síntesis de intermediarios farmacéuticos… Pero están en continuo estudio.

¿Un deseo?

– Sumar a mi currículum nuevos retos y seguir contribuyendo a la ciencia.