
Sobradamente conocida es la afición de los blanqueños por el mundo del
toro. Su encierro es de los más antiguos de cuantos tienen lugar en
España y durante sus fiestas de agosto se celebran varias novilladas con
la participación de destacados novilleros del escalafón taurino. Ello
le ha valido a nuestra localidad el sobrenombre de ‘Villa del toro’,
apadrinado por las dos asociaciones taurinas de la localidad (A porta
gayola y Círculo Taurino de Blanca) y por el propio ayuntamiento.
Sin
embargo, si el bonito municipio blanqueño quiere aspirar a ser un
referente taurino debe contar con su plaza de toros propia. Ante esta
carencia, durante las fiestas, el ayuntamiento alquila un coso portátil
que, al margen de quedarse pequeña año tras año, ocasiona no pocas
molestias al devenir diario del pueblo, ya que estrangula totalmente el
tráfico en la principal salida hacia Abarán y Cieza.
«Estamos
observando, por un lado, una creciente afición por el mundo del toro en
Blanca, pero al mismo tiempo vemos que nos falta lo principal: una plaza
de toros», explicó a LA OPINIÓN el pintor blanqueño Fidel Molina, portavoz de esta plataforma e hijo del también artista Luis Molina. «Llevamos
más de 50 años instalando una portátil que no cabe en el sitio donde se
pone y más de cien con la idea de construir una plaza en el pueblo.
Creemos que ya es la hora de coger el toro por los cuernos, y nunca
mejor dicho, y plantear el tema en serio donde corresponda», añade.
El
propio Fidel Molina, asesorado por arquitectos e infografistas, diseñó
una maqueta en 3D del supuesto coso blanqueño, que estaría ubicado en un
gran solar situado a las afueras del pueblo junto al río Segura. El
proyecto fue entregado al ayuntamiento de la localidad para que lo
estudiara.
